Complejos

Categoría: Psicología

Estructura de un complejo y cómo se forma

Un complejo es una estructura psíquica en la que recuerdos, ideas e imágenes cargados de emoción, nacidos de la experiencia personal, se han agrupado alrededor de un núcleo arquetípico. Jung lo llamó complejo de tono afectivo (gefühlsbetonter Komplex). En los experimentos de asociación de palabras que realizó en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Zúrich, el Burghölzli, las alteraciones del tiempo de reacción ante una palabra estímulo le permitieron rastrear el trabajo del complejo. Mientras una asociación corriente vuelve en uno o dos segundos, una palabra que roza un complejo provoca una respuesta notablemente retardada, o de un tipo completamente distinto.

En el núcleo del complejo hay una imagen arquetípica, y a su alrededor se depositan en capas las experiencias hirientes y los episodios emocionales repetidos de una historia personal. En un complejo materno, por ejemplo, el núcleo guarda el arquetipo de la gran madre, y cristalizados en torno a él están los recuerdos afectivos surgidos de la relación con la madre real. Esa doble estructura explica que un complejo sea personal y universal a la vez.

La autonomía del complejo y su irrupción en la conciencia

El rasgo más importante de un complejo es su autonomía. Se comporta como una "psique escindida" independiente (Splitterpsyche) y se activa sin atender a lo que pretende el yo. En la vida diaria asoma como un lapsus verbal, lo que Freud llamó acto fallido, o como un estallido repentino de emoción, o un vaivén de ánimo que no sabes explicar. Jung lo formuló así: no somos nosotros quienes tenemos complejos, son los complejos los que nos tienen.

Cuando un complejo se activa, el yo queda por un tiempo bajo su dominio. Quien ha sido tomado por un complejo de ira siente después que la persona de aquel momento no era él. Esa textura se describe como un complejo que funciona igual que si tuviera voluntad y sentimientos propios. En casos poco frecuentes, hay quien relata haber vivido un complejo como si fuera una personalidad aparte. Si la sensación de haberte convertido en otra persona se repite y empieza a estorbar tu vida diaria, deja a un lado la interpretación de los sueños y consúltalo con un psiquiatra o en un centro de salud mental.

Cómo se muestra un complejo en los sueños

El sueño es el lugar donde puedes observar el movimiento de un complejo de la manera más directa. Lo que la vigilia mantiene sujeto toma forma en el sueño como una persona, un animal, una situación. Quien carga con un complejo en torno a la autoridad puede soñar una y otra vez que lo persigue su jefe o un policía. Ese personaje es el complejo con figura humana, y su modo de actuar se lee como el carácter del complejo asomando.

Cuando el mismo complejo regresa bajo otro símbolo, se lee como uno que todavía no ha sido llevado a la conciencia. A medida que avanza el tratamiento, se cuenta que la figura del complejo en los sueños pasa de amenazante a cooperadora. El sueño en que la sombra que te perseguía se convierte en alguien con quien conversas se interpreta como señal de que la integración avanza.

Para atrapar ese movimiento en un diario de sueños bastan tres líneas.

  • La figura o la escena del sueño ante la que reaccionaste con más fuerza.
  • Cómo sentiste el cuerpo al despertar: opresión en el pecho, garganta seca, manos húmedas.
  • Un momento reciente de tu vida despierta en que apareció esa misma emoción.

Pon dos semanas de anotaciones una al lado de la otra y verás que la cara de quien te persigue va cambiando mientras el esqueleto, ser perseguido, permanece. En cuanto puedas nombrar ese esqueleto con tus propias palabras, el complejo habrá empezado a pasar al lado consciente.

Integración del complejo e individuación

Un complejo no es una patología: es un componente normal de la psique. Se vuelve un problema solo cuando sigue trabajando de forma autónoma sin llegar nunca a hacerse consciente. En la psicología junguiana la meta del tratamiento no es eliminar el complejo, sino hacerlo consciente e integrarlo. Poder emplear su energía de manera deliberada cuenta como un paso grande en la individuación.

El camino de la integración se cuenta en tres movimientos: primero advertir que el complejo está ahí, después experimentar a fondo su contenido emocional y por último girar esa energía hacia algo creativo. Un artista que convierte una herida de la infancia en la energía de su obra es el ejemplo más claro. El análisis de los sueños es una de las ayudas más eficaces para ese proceso: conversar con el complejo dentro del sueño tiende el puente que lleva el material inconsciente hasta la conciencia.

Una advertencia: no dejes que ponerle nombre sea el final. Si decir "complejo materno" te hace sentir que el asunto ya está explicado, ese nombre se ha vuelto una máscara nueva y el complejo sigue actuando detrás de ella.

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