Series de sueños

Categoría: Interpretación de sueños

Por qué un solo sueño no basta

Lo que la psicología junguiana llama «Series de sueños» no es la lectura aislada de un sueño, sino el registro continuo de los sueños que alguien ha tenido durante un periodo largo, ordenados tal como fueron llegando. Jung advirtió una y otra vez del riesgo de apoyarse solo en la interpretación de un sueño suelto. Cuando no hay más que un sueño sobre la mesa, los prejuicios de quien interpreta entran con facilidad y no queda ningún otro material con el que contrastarlos. Puestos en orden cronológico, aparecen los motivos que regresan, los símbolos que van cambiando de forma poco a poco y los temas que se desplazan de un terreno de la vida a otro, y con ellos las claves para distinguir una casualidad de una repetición real.

No hay una cifra fija de sueños que haya que reunir. Con las notas de unos pocos días no se puede separar la casualidad de la repetición, así que llevar un diario de sueños de forma sostenida es la condición previa. Solo cuando se ha acumulado cierta cantidad empiezan a dibujarse los giros de lenguaje propios de quien sueña y las escenas que vuelven únicamente en su caso.

Los símbolos cambian de forma dentro de la serie

Al colocar los sueños uno al lado de otro se distinguen tramos en los que la misma escena regresa sin cambios y tramos en los que entran variaciones pequeñas. A una racha de sueños de estar encerrado en una habitación sin salida pueden seguir sueños en los que la habitación gana una ventana o una puerta, y más adelante sueños en los que aparece el paisaje de fuera. Conviene, eso sí, no dar por sentado que ese movimiento sea una línea recta que va del planteamiento del problema a su solución. Los sueños que vuelven al callejón sin salida también forman parte de la serie, y los tramos que parecen un paso atrás son a veces los que más cuentan.

El modo en que un mismo símbolo va cambiando de aspecto dentro de la serie es también una clave de lectura. Hay series en las que algo que aparece primero como una semilla pequeña echa un brote y llega a florecer. Lo que sigue no es una exposición de la teoría junguiana en sí, sino nuestra propia lectura apoyada en ese marco: tomamos la forma en que un símbolo se transforma como el rastro de cómo quien sueña ha ido haciendo frente a un mismo asunto.

Leer una serie en la interpretación de los sueños

Un sueño de serpientes que se ha tenido una sola vez y un sueño de serpientes que regresa sin parar no pesan lo mismo. Un motivo que se repite merece leerse junto a aquello que quien sueña está afrontando en ese momento. En cambio, un sueño que dejó una impresión fuerte pero ocurrió una única vez puede estar muy marcado por lo vivido el día anterior y por lo que se vio o se oyó.

En la práctica resulta manejable escribir un diario de sueños durante un mes aproximadamente y repasar cada semana cómo se mueven los temas. Un cambio como «la semana pasada abundaban los sueños de agua y esta semana se han vuelto sueños de fuego» puede pensarse al lado de los vaivenes de ánimo de esos mismos días. Si se observa dónde coinciden con los temas de los sueños los puntos de inflexión de la vida diaria, como una mudanza o un cambio de rumbo en los estudios o el trabajo, y también el paso de una estación a otra, el autoconocimiento llega más lejos de lo que se alcanza consultando el significado de un sueño suelto.

Análisis de series e individuación

Jung trató las series de sueños acumuladas durante mucho tiempo como material para seguir el curso de la individuación. En «Psicología y alquimia» trabaja con una serie de más de cuatrocientos sueños obtenida del análisis de un joven, y de entre ellos escoge para su discusión aquellos en los que el simbolismo del mandala (círculos, cuadrados y otras figuras con una estructura centrada) se muestra con claridad. El regreso repetido de la imagen del círculo dentro de la serie lo leyó como el movimiento de lo que estaba disperso hacia un conjunto que tiene centro.

Vista como serie, se distingue además la diferencia entre los sueños especialmente vívidos y de fuerte carga emocional y los que son casi una prolongación de la vida diaria. Jung llamó a los primeros «grandes sueños» y a los segundos «sueños pequeños». El punto de la serie en que aparece uno de esos grandes sueños funciona como una división cuando el registro se relee más tarde. En lugar de consultar los sueños de uno en uno, conviene reservar un rato cada estación para releer lo que se ha ido acumulando: así quien sueña puede comprobar por sí mismo sus propios cambios.

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