Incubación de Sueños

Categoría: Interpretación de sueños

Del sueño en los templos a la línea de la investigación onírica

La historia de la incubación de sueños se remonta a la Grecia del siglo IV a. C. Quienes estaban enfermos acudían a los templos de Asclepio (el dios de la medicina) y, tras los ritos de ayuno y baño, se dormían dentro del templo. Según lo que ha quedado registrado, los sacerdotes interpretaban los sueños que allí se tenían y de ahí derivaban una pauta de tratamiento. En el yacimiento del templo de Epidauro se han encontrado inscripciones votivas en las que se deja constancia de haber sanado en un sueño.

Esta práctica estaba unida al rito religioso, pero es posible quedarse solo con el armazón: irse a dormir sosteniendo una pregunta. También hay investigación onírica que se ha ocupado de la pregunta planteada antes de dormir, desde la idea de que los sueños pueden ayudar a resolver algo de forma creativa. Con esa línea detrás, este sitio presenta la técnica como un procedimiento para dejar reposar una pregunta, y no como un aparato para extraer una respuesta.

Dejar la pregunta por la noche y anotarla por la mañana

El procedimiento que suele describirse sigue más o menos este curso. Primero se escribe en una sola frase el problema que se quiere pensar o el tema que se quiere ver. No un deseo vago del tipo «quiero ser feliz», sino una pregunta cuya respuesta tenga una forma imaginable, como «sigo en este trabajo o cambio de situación». Luego, antes de acostarse, se vuelve a leer esa frase y se deja el papel junto a la almohada. Después de cerrar los ojos, más que perseguir la pregunta a la fuerza, conviene sostenerla con suavidad mientras llega el sueño.

La mitad matinal del procedimiento es la que de verdad decide el resultado. En el momento de despertar de noche o al alba, antes de incorporarse, se recuerdan los fragmentos del sueño y se anotan tal cual. Rara vez aparece una respuesta directa a la pregunta: la mayoría de las veces lo que surge toma la forma de una escena o de un objeto. Una vez anotado, se busca si hay alguna clave entre esas imágenes y la pregunta. Aunque en una noche no cuaje nada, insistir varias noches con la misma pregunta reúne más material.

Casos en que científicos y artistas hablaron de ideas venidas de un sueño

Hay bastantes casos en los que un hallazgo creativo se ha contado junto a un sueño. El químico Kekulé, al relatar cómo llegó a la estructura del anillo de benceno, recordó en una conferencia de sus últimos años que había visto la imagen de una serpiente que se mordía la cola. Paul McCartney ha contado que escuchó en un sueño la melodía de «Yesterday». Del matemático Ramanujan se cuenta que dijo que la diosa a la que rendía culto le mostraba fórmulas en sueños.

Todos ellos nos han llegado como recuerdos de los propios protagonistas o de su entorno, y no hay manera de confirmar desde fuera cómo hizo su trabajo el sueño. Lo que sí experimenta mucha gente es la sensación de que un problema trabajado con concentración durante el día sigue arrastrando su cola mientras se duerme. Cabe decir que la incubación de sueños es un intento de mirar de frente, y a propósito, ese arrastre.

Tres puntos que revisar cuando no funciona

Si se intenta y el tema no se refleja en los sueños, hay tres puntos que se pueden revisar. El primero es el grano de la pregunta. Antes que quedarse en «qué hago», estrecharla hasta que se vean dos o tres opciones facilita que enlace con una escena del sueño. El segundo es si el interés está de verdad puesto en esa pregunta. Se dice a menudo que una pregunta cuya respuesta se necesita de veras queda en el sueño con más facilidad que una tarea resuelta con la cabeza.

El tercero es el registro. Aun habiendo soñado algo relacionado, es corriente levantarse sin anotarlo y descubrir a media mañana que ya no se recuerda. Tener un bolígrafo y papel junto a la almohada y escribir aunque sea un fragmento es lo que mejor funciona. Si aun así pasan varias noches sin que cuaje nada, puede que el propio empeño en sostener la pregunta esté volviendo el sueño más ligero, así que conviene soltarla un tiempo y poner antes en orden el descanso.

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