Hipótesis de activación-síntesis

Categoría: Ciencia del sueño

Cómo surgió la teoría y qué sostiene

En 1977, el psiquiatra de Harvard J. Allan Hobson y el neurocientífico Robert McCarley publicaron una hipótesis sobre cómo se generan los sueños. Frente a la visión entonces dominante de Freud, según la cual los sueños son la realización de deseos inconscientes, ambos intentaron explicar el sueño como un proceso neurofisiológico.

El núcleo de la hipótesis es un proceso en dos etapas. En la primera, la activación, las células gigantes de la protuberancia del tronco cerebral se disparan de forma espontánea durante el sueño REM y envían señales neuronales aleatorias hacia arriba. En la segunda, la síntesis, el prosencéfalo dota de sentido a esa entrada aleatoria y la organiza como un relato coherente. La extrañeza y la falta de lógica de los sueños se explican como producto del esfuerzo del cerebro por convertir señales que en sí no dicen nada en una historia que se sostenga.

El mecanismo neurológico en detalle

Durante el sueño REM el cerebro atraviesa un cambio neuroquímico característico. Los sistemas noradrenérgico y serotoninérgico, activos en la vigilia, quedan suprimidos, mientras el sistema colinérgico pasa a predominar. Se considera que este estado de supresión aminérgica y predominio colinérgico produce las cualidades peculiares del sueño. La corteza prefrontal, encargada de la verificación lógica y la autocrítica, permanece con la actividad reducida, de modo que la activación límbica pasa al primer plano y aparecen con facilidad distorsiones del tiempo y del espacio y emociones amplificadas. Aunque la síntesis sea obra del prosencéfalo en su conjunto, la parte que revisaría el resultado sigue dormida, y eso ayuda a entender lo tosco de los argumentos oníricos.

Las ondas PGO (ponto-genículo-occipitales) recorren la vía que va del tronco cerebral a la corteza visual y se cree que participan en la generación de las imágenes visuales del sueño. Al estimular estas ondas la corteza visual, surge una experiencia visual vívida sin ninguna entrada externa. Los propios movimientos oculares rápidos van ligados a las ondas PGO, y hay quien sostiene que la dirección hacia la que se mira dentro del sueño coincide a veces con la de esos movimientos. Esa correspondencia, sin embargo, sigue sin resolverse entre los investigadores.

Críticas y desarrollo posterior de la teoría

La hipótesis de activación-síntesis desató un debate intenso desde su aparición. Una crítica central señala que el contenido de los sueños no es del todo aleatorio. Se apunta que los sueños reflejan los intereses de la persona, sus problemas emocionales y las experiencias del día (residuo diurno), algo que la síntesis de señales puramente aleatorias no alcanza a explicar. Que también se reporten sueños durante el sueño NREM muestra el alcance limitado de una teoría restringida al REM.

Ante estas críticas, Hobson mismo desarrolló la teoría. Una revisión de 2000 en Behavioral and Brain Sciences la formuló como el modelo AIM (Activation-Input-Modulation), que describe los estados de conciencia en un espacio tridimensional: nivel de activación cerebral (A), origen de la información entrante (I: externa o interna) y proporción de neuromoduladores (M: aminérgicos o colinérgicos). La idea de fondo del modelo se remonta a comienzos de los años noventa. En ese marco, el soñar se sitúa en activación alta, entrada interna y predominio colinérgico.

Su relación con la interpretación de los sueños

A primera vista, la hipótesis de activación-síntesis parece opuesta a la interpretación de los sueños, que busca sentido en ellos. Pero si se atiende a la etapa de síntesis, ambas no se contradicen necesariamente. Cuando el cerebro convierte señales aleatorias en un relato, toma como material los recuerdos, las emociones y las preocupaciones de la persona. La materia prima del sueño puede ser aleatoria, y aun así la psicología individual interviene a fondo en el procesamiento.

Leída así, la interpretación de los sueños se vuelve una indagación sobre qué materiales eligió el cerebro durante la síntesis y cómo los combinó. ¿Por qué tomó justo esos recuerdos entre innumerables otros, y por qué sintió que esa combinación significaba algo? Estas preguntas dejan espacio para explorar el sentido psicológico de los sueños incluso dentro de un marco neurocientífico. Anotar los sueños al despertar y observar qué tipo de material se repite puede ser una pista útil para conocerse.

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