Chakra
Categoría: Espiritual
Los siete centros de energía y de dónde viene ese número
Chakra significa rueda en sánscrito y designa una energía que gira a lo largo del eje central del cuerpo. La disposición más difundida cuenta siete centros principales de abajo hacia arriba: Muladhara (base de la columna), Svadhisthana (raíz de los órganos sexuales), Manipura (ombligo), Anahata (pecho), Vishuddha (garganta), Ajna (entrecejo) y Sahasrara (coronilla). Dentro de la propia tradición, esa secuencia se cuenta como un camino de meditación por el que la conciencia de quien practica sube desde los centros bajos hacia los altos.
Siete no es el único número canónico. La cuenta y la ubicación cambian según el sistema, y hay tradiciones que establecen cinco centros principales. La costumbre de hacer corresponder cada centro con una etapa del desarrollo de la conciencia se añadió en el siglo XX como lectura occidental, y los textos clásicos no lo explican así. Al usar este esquema en la interpretación de los sueños, conviene no leer arriba y abajo como superior e inferior. Tomado como un eje de coordenadas para distinguir a qué altura trabaja un sueño, lo que se obtiene es la separación de los temas: supervivencia, emoción, voluntad, afecto, expresión, comprensión.
El color de los sueños y los chakras - de dónde salieron los siete colores del arcoíris
La tabla que reparte los colores en orden de arcoíris es muy conocida: rojo (Muladhara), naranja (Svadhisthana), amarillo (Manipura), verde (Anahata), azul (Vishuddha), índigo (Ajna) y violeta (Sahasrara). Esa tabla no pertenece a ningún sistema indio antiguo. Los siete colores del arcoíris se ajustaron a los chakras en la literatura teosófica del siglo XX, y se señala como punto de partida The Chakras (1927), de C. W. Leadbeater. En los textos tántricos clásicos los chakras se dibujaban en relación con sílabas semilla, elementos y deidades, y los colores indicados variaban de una tradición a otra.
Así que este esquema de colores no restaura un saber antiguo: es una lectura montada en el siglo XX. Aun así sirve como herramienta para ordenar los sueños. En este sitio, un sueño en el que el verde permanece vívido se lee como un tema a la altura del pecho (afecto y vínculos), y un sueño en el que la luz azul deja la impresión más fuerte se lee como un tema a la altura de la garganta (expresión de uno mismo). Las asociaciones de color se desplazan mucho según la cultura y los recuerdos íntimos, de modo que no conviene aplicar la tabla en primer lugar. Primero va lo que se sintió al ver ese color, y cuando la tabla y la propia sensación no coinciden, quedarse con la sensación es la opción practicable.
Puntos de contacto y de divergencia con la psicología occidental
En 1932, Jung dictó una serie de conferencias sobre el yoga kundalini en el Club Psicológico de Zúrich, con el propósito de trasladar el sistema de los chakras al lenguaje de la psicología occidental. No lo trató como una descripción de órganos de energía existentes en el plano físico, sino como un sistema de símbolos para captar el movimiento entre lo consciente y lo inconsciente, y leyó el ascenso de abajo hacia arriba como algo que se solapa con el proceso de individuación. También lo empleó como hilo para releer las quejas de síntomas aparecidos en zonas inesperadas del cuerpo como procesos simbólicos cargados de sentido.
Las divergencias son igual de claras. Dentro de la tradición, un chakra es un lugar real en una capa más sutil del cuerpo, y la práctica actúa directamente sobre él. En la lectura trasladada al lenguaje psicológico sigue siendo un símbolo que apunta a un proceso de la mente. Esta entrada del glosario usa el esquema de los chakras en el segundo sentido y no da por supuesto que la energía corporal exista físicamente. No abundan las situaciones en las que la conclusión cambia según la postura que se adopte, pero tener claro en qué vocabulario se está hablando evita que ambas lecturas se mezclen.
Leer los sueños de partes del cuerpo con los chakras en la práctica
Cuando en el sueño queda una sensación intensa en una zona del cuerpo, el esquema de los chakras ofrece un punto de apoyo para la interpretación. Los sueños de las piernas o la pelvis pueden ligarse a cuestiones de seguridad y supervivencia (primer centro); los del vientre, a la emoción y la creación (segundo); los del estómago, a la confianza y las relaciones de poder (tercero); los del pecho, al afecto y los vínculos (cuarto); y los de la garganta, a la expresión y la verdad (quinto). Nada de esto es una regla, pero funciona como punto de partida para preguntar por qué apareció justamente esa zona. Recordar las palabras que se tragaron sin decirlas, después de un sueño en el que la garganta se cerraba, es el caso típico.
Anotar qué zona era y cómo era la sensación hace que, al cabo de unas cuantas veces, aflore un patrón que se repite. Si además se registra si la cualidad era dolor, presión o calor, el contorno del tema que el sueño está trabajando sale con más nitidez. Una advertencia: si el dolor o la molestia en esa misma zona continúa también en la vigilia, o si tras el sueño queda un síntoma real, conviene dejar a un lado la interpretación del sueño y consultar a un centro médico que atienda esa parte del cuerpo. La lectura que se hace aquí no sirve para juzgar el estado de salud.
¿Le resultó útil este artículo?