Alucinación Hipnagógica

Categoría: Ciencia del sueño

Qué son esas imágenes al dormirse

Las alucinaciones hipnagógicas (hipnagogia) son fenómenos perceptivos que se experimentan durante la transición del estado de vigilia al de sueño (la etapa N1). Ver patrones geométricos o colores justo después de cerrar los ojos, oír que alguien pronuncia tu nombre o sentir que el cuerpo se cae son ejemplos de una alucinación hipnagógica. No le ocurren solo a quienes tienen una constitución especial: por lo general acompañan al proceso mismo de quedarse dormido, y por eso la mayoría de las veces pasan desapercibidas como «el comienzo de un sueño». La ciencia del sueño lo explica así: en el paso de las ondas beta de la vigilia a las ondas alfa y luego a las theta, los patrones de actividad de la corteza cerebral cambian, y las imágenes internas llegan a experimentarse como si fueran percepciones del exterior.

Un tercer tipo de percepción - ni sueño ni alucinación

Las alucinaciones hipnagógicas tienen rasgos propios que las distinguen tanto de los sueños ordinarios como de las alucinaciones que aparecen en plena vigilia. Los sueños ordinarios (durante el sueño REM) tienen una estructura narrativa en la que quien sueña actúa dentro de ella, mientras que las alucinaciones hipnagógicas son fragmentarias y en ellas destaca la sensación de mirar las imágenes como un observador. A diferencia de las alucinaciones que surgen en vigilia, suelen ir acompañadas de la conciencia del contexto: uno mismo sabe que está viendo eso mientras se queda dormido. Al despertar, las imágenes suelen desvanecerse y se olvidan con facilidad, aunque pueden conservarse si se anotan de forma deliberada. Este estado en el que hay conciencia pero no control ha despertado interés desde hace mucho como fuente de creatividad. Aun así, si aparece junto con una somnolencia diurna intensa, o si la experiencia misma resulta angustiosa y estorba el descanso, conviene separarla de la interpretación de los sueños y consultar a un centro médico especializado en sueño.

El poder creativo de la semi-vigilia usado por artistas

Salvador Dalí se sentaba en una silla sosteniendo una llave sobre un plato; en el instante en que se quedaba dormido, la llave caía y el ruido lo despertaba. Él llamaba a este método «el sueño con una llave» y llevaba a sus cuadros las imágenes que había alcanzado a ver. Del inventor Thomas Edison se cuenta la anécdota de que dormitaba con unas bolas metálicas en las manos y, cuando el ruido de su caída lo despertaba, anotaba las ideas que acababan de aflorar. En este estado el control lógico de la vigilia se debilita y conceptos que normalmente no se conectan llegan a alinearse de formas inesperadas. Para quien practica la interpretación de los sueños, el hábito de observar y registrar de forma deliberada las imágenes que afloran al dormirse es un entrenamiento que afina la sensibilidad para recibir los mensajes del inconsciente.

Integración práctica de alucinaciones hipnagógicas con el diario de sueños

Se suele pensar que el diario de sueños es algo que se escribe por la mañana, al despertar, pero si se incluyen también las alucinaciones hipnagógicas entre lo que se registra, las vías de acceso al inconsciente aumentan otro tanto. En la práctica, basta con dejar una libreta junto a la almohada y anotar en pocas palabras, antes de dormirse por completo, las imágenes o las palabras que aparecen al entrar en el sueño. Al principio puede dar la impresión de que no se ve nada, pero al ir tomando el hábito de dirigir la atención hacia ahí, cada vez hay más cosas que se pueden anotar, aunque sean fragmentos. Las alucinaciones hipnagógicas son a menudo fragmentos anteriores a que avancen la simbolización y la narrativización, y en este sitio las leemos como un material menos elaborado que los sueños de la fase REM.

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