Ritmo Circadiano

Categoría: Ciencia del sueño

El núcleo supraquiasmático: el centro de mando del reloj corporal

El centro del ritmo circadiano es el núcleo supraquiasmático (NSQ), un grupo de unas 20.000 neuronas situado en el hipotálamo. El NSQ recibe la información luminosa de la retina y transmite la señal horaria a los órganos de todo el cuerpo. La luz de la mañana reajusta el NSQ y, unas 14 a 16 horas después, comienza la secreción de melatonina y aparece el sueño. Cuando este mecanismo se desajusta, el momento en que aparece el sueño REM se desplaza, y con él cambian la calidad de los sueños y la parte de ellos que queda al despertar. Si alguna vez, al salir de un turno de noche o después de un vuelo largo, ha recordado un sueño deslavazado y distinto de los habituales, es porque la alteración circadiana modifica la estructura del sueño REM.

Por qué los sueños se vuelven vívidos al amanecer

Los sueños se alargan y se vuelven más vívidos en la segunda mitad de la noche porque el ascenso de la temperatura corporal que marca el ritmo circadiano coincide con el aumento del sueño REM. En la primera mitad predomina el sueño no REM profundo, pero a medida que avanza la noche la señal de vigilia del reloj interno se refuerza y la proporción de sueño REM crece. El último periodo REM puede alcanzar los 30 a 60 minutos, y los sueños de ese tramo suelen tener más hilo narrativo, una carga emocional más fuerte y una huella que persiste al despertar. Si busca un sueño que merezca la pena leer como material de interpretación, es el que aparece justo antes de levantarse.

El desfase horario social y la fragmentación de los sueños

Cuando la hora de levantarse cambia mucho entre los días laborables y los días libres, ese desajuste se denomina desfase horario social. Le puede ocurrir a cualquiera que organice su vida en torno al horario escolar o laboral y, si se vuelve crónico, el sueño REM se rompe en fragmentos más cortos, lo que puede traducirse en más pesadillas o en varias mañanas seguidas sin recordar nada. Dormir de más el fin de semana alivia el cansancio de forma pasajera, pero también empuja el reloj interno aún más hacia atrás. Para estabilizar el ritmo se considera más eficaz levantarse los días libres a una hora parecida a la de los días laborables y reservar un rato de luz matinal una vez en pie.

Tendencias oníricas según el cronotipo

Las diferencias individuales del ritmo circadiano se llaman cronotipos y se dividen a grandes rasgos en matutinos (alondras) y vespertinos (búhos). A veces se explica que las personas vespertinas tienen pesadillas con más frecuencia que las matutinas y viven los sueños con mayor intensidad emocional. La explicación que se ofrece es que la vida vespertina encaja mal con los horarios sociales, de modo que se acumula una falta de sueño crónica y resulta más probable el rebote REM (el aumento compensatorio del sueño REM). Para saber de qué lado está, anote durante varios días a qué hora se duerme y se despierta de forma natural en jornadas sin planes fijos. Más que forzarse a ser matutino, lo realista es empezar fijando una hora de levantarse estable.

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