Función de procesamiento emocional
Categoría: Ciencia del sueño
La hipótesis de los sueños como terapeuta nocturno
El neurocientífico Matthew Walker posicionó los sueños del sueño REM como terapia emocional nocturna. Según esta hipótesis, cuando memorias emocionales se reactivan durante los sueños, se procesan en un estado donde la secreción de noradrenalina (hormona del estrés) está suprimida. El contenido de eventos emocionales se retiene en memoria, pero el dolor emocional acompañante se despoja gradualmente. Desde esta hipótesis, sentirse menos angustiado por el mismo evento a la mañana siguiente se explicaría porque durante la noche los sueños se hicieron cargo de esa desensibilización emocional.
Pesadillas de TEPT - un dispositivo de procesamiento emocional roto
Las pesadillas traumáticas recurrentes en pacientes con TEPT pueden entenderse como colapso de la función de procesamiento emocional. Los sueños normales reprocesan memorias emocionales en un ambiente seguro con noradrenalina suprimida, pero en TEPT esta supresión falla. Cada vez que memorias traumáticas se reactivan en sueños, ocurren respuestas de estrés equivalentes a la vigilia, impidiendo la desensibilización emocional. Es decir, el sueño deja de actuar del lado del tratamiento y pasa a actuar del lado de la retraumatización. También se han ensayado tratamientos que buscan restablecer este mecanismo con medicación, pero lo que los ensayos pequeños daban por eficaz no llegó a mostrar efecto en el ensayo de mayor tamaño, y la cuestión sigue sin resolverse. Cuando las pesadillas traumáticas se prolongan durante mucho tiempo, aquello en lo que conviene apoyarse no es el nombre de un fármaco concreto, sino el criterio de un centro médico especializado en la atención postraumática.
Por qué los sueños desagradables son necesarios
Tras un sueño desagradable, cuando el día siguiente va mal, resulta fácil atribuirlo todo a haber tenido un mal sueño. Pero la causalidad puede ir en sentido contrario: es porque durante el día se vivió un fuerte estrés emocional que el cerebro genera sueños cargados de emoción para procesarlo. Vista desde esta hipótesis, un sueño desagradable no ocupa el lugar de un síntoma de enfermedad, sino el del proceso mismo de recuperación. Que tras una separación o una pérdida se encadenen sueños de emoción intensa puede leerse como la señal de que aún queda ese volumen de emoción esperando ser procesado. Si es así, más que intentar borrar lo desagradable del sueño, dar palabras durante el día a la emoción que ese sueño está tratando es el camino que queda más cerca de la recuperación.
Mecanismos neurales de cómo la privación de sueño desestabiliza emociones
La falta de sueño eleva con fuerza la reactividad emocional del día siguiente. Y cuando se recortan las horas de sueño, lo primero que se pierde es la segunda mitad de la noche, donde se concentra el sueño REM. El estudio de fMRI de Yoo et al. (2007, Current Biology) reportó que, en quienes pasaron una noche entera sin dormir, la reactividad de la amígdala (centro emocional) aumentaba mientras se debilitaba la regulación de la corteza prefrontal. Lo que ese experimento retiró fue una noche completa de sueño, no el sueño REM por separado. Aun así, el hecho de que baste con perder una sola noche para que la emoción deje de contenerse respalda que el cierre emocional es un trabajo que avanza durante la noche. La experiencia cotidiana de estar irritable cuando se ha dormido poco puede entenderse como un aviso del propio cuerpo: la función de procesamiento emocional de los sueños no ha tenido margen para trabajar. El hábito poco vistoso de no recortar el tramo de sueño de la madrugada es lo que sostiene la estabilidad emocional.
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