Somniloquia

Categoría: Ciencia del sueño

Mecanismos neurológicos de la somniloquia

Durante el sueño ordinario, el cerebro mantiene la 'atonía muscular', es decir, la supresión de la actividad de los músculos voluntarios. En el sueño REM, en particular, los mecanismos inhibitorios del tronco encefálico bloquean las órdenes motoras hacia los músculos esqueléticos, de modo que el cuerpo no se mueve aunque en el sueño uno corra o grite. La somniloquia aparece cuando esa inhibición actúa de forma incompleta sobre los músculos que intervienen en el habla.

El sistema motor del habla se controla en parte con independencia de los demás sistemas musculares esqueléticos y no siempre queda sujeto por completo a la atonía REM. La somniloquia del sueño NREM se concentra en el paso del sueño profundo al sueño ligero, cuando una parte del cerebro se activa mientras la relajación muscular sigue siendo incompleta. En la polisomnografía suele observarse un microdespertar en el electroencefalograma justo antes de que alguien hable en sueños.

Relación entre la somniloquia y el contenido onírico

Hay una lectura según la cual la somniloquia del sueño REM se corresponde estrechamente con el contenido onírico. Las palabras emitidas en el sueño REM coinciden a menudo con lo que quien duerme relata si se lo despierta de inmediato. La somniloquia brota con especial facilidad en medio de un sueño en el que se conversa con alguien.

Lo interesante es que los rasgos lingüísticos del habla en sueños difieren de los del habla en vigilia. Abundan las expresiones emocionales negativas ('no', 'para') y las formas imperativas, mientras escasean las fórmulas de cortesía y el lenguaje social. Parece que la inhibición del habla se afloja con mayor facilidad mientras se despliega en el sueño una escena de fuerte carga emocional. Además, el habla en sueños contiene con frecuencia oraciones gramaticalmente bien formadas, lo que deja ver que el funcionamiento básico del procesamiento del lenguaje se conserva durante el sueño.

Frecuencia y factores desencadenantes

Alrededor del 5% de los adultos habla en sueños de forma habitual, y más del 60% lo hace al menos una vez en la vida. La frecuencia alcanza su punto más alto en la infancia, entre los 3 y los 10 años, y disminuye con el crecimiento, aunque se mantiene en una parte de la población adulta. También se intuye una base constitucional: se sabe que los gemelos idénticos coinciden entre sí más que los mellizos en cuanto a hablar o no en sueños.

Entre los desencadenantes figuran el estrés psicológico, la acumulación de deuda de sueño, el consumo de alcohol, la fiebre y los cambios de entorno de sueño, como la habitación de un hotel durante un viaje. La somniloquia convive además con frecuencia con otras parasomnias, como el sonambulismo y los terrores nocturnos, lo que apunta a una base neurológica común. En el trastorno de conducta del sueño REM (TCR) aumenta de forma notable, y en ese caso conviene atender a la posibilidad de que sea un síntoma prodrómico de una enfermedad neurodegenerativa.

La somniloquia desde la perspectiva de la interpretación onírica

Desde la perspectiva de la interpretación onírica, la somniloquia puede funcionar como una valiosa 'ventana' al contenido del sueño. Lo que anota la pareja o un familiar completa los fragmentos que quien soñó ya no alcanza al despertar. Las palabras que se escapan en medio de un sueño de emoción intensa pueden llevar consigo aquello que el inconsciente más quería decir.

Aun así, interpretarlas exige cautela. El habla en sueños refleja solo una parte del sueño, y una emisión fragmentaria, separada de su contexto, invita al malentendido. La somniloquia del sueño NREM se corresponde de forma más débil con el contenido onírico y a veces no pasa de ser un fenómeno neurológico. Al aprovechar el habla en sueños para el análisis de los sueños, lo importante es colocarla junto al sueño que se recuerda al despertar y leerla dentro del contexto completo.

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